Los Mallos de Riglos, Huesca.

Los Mallos de Riglos son unas formaciones geológicas de tipo mallo situadas en la localidad de Riglos, en la provincia de Huesca (España), unos 45 km al noroeste de Huesca capital, en las sierras del Prepirineo oscense. Alcanzan los 275 metros de altura máxima (espolón norte del Pisón) y se caracterizan por sus grandes paredes verticales o incluso desplomadas, muy apreciadas para la práctica de la escalada, fijaos en las fotografías y encontrareis unos 20 escaladores.

Los Mallos de Riglos son consecuencia de la elevación de los Pirineos durante la orogenia alpina y están formados principalmente de conglomerados del Mioceno, sedimentos con cantos rodados de tamaño significativo cementados por grava y arena.

Al crearse la cordillera pirenaica, la erosión provocó que gran cantidad de material fuera arrastrado hacia el sur por cauces que vertían sus aguas a la antigua depresión del Ebro, depositándose y sedimentándose en enormes conos de deyección. Estos depósitos aluviales fueron elevados por plegamientos de las capas inferiores y posteriormente erosionados, dando lugar a estas impresionantes paredes. La meteorización, sobre todo la de tipo fluvial, abrió profundas barranqueras ensanchándose las fisuras y formándose las características chimeneas. Los estrechamientos y techos que aparecen en ellas son debidos a que la roca más dura ha persistido a pesar de la erosión de las aguas fluviales.

Fauna.

En esta zona podemos encontrar desde grandes aves como el quebrantahuesos, el buitre leonado, pasando por águilas y halcones, hasta los curiosos martines pescadores o abubillas. Dentro de los mamíferos proliferan los zorros, tejones y jabalíes, así como varias especies de roedores. También gran cantidad de reptiles como los tritones, salamandras y diferentes culebras como la de collar, la viperina, la de Montpellier o la víbora aspid.