Los Hornos de Cal

Resulta difícil imaginar cuando alguien ve los restos abandonados de los hornos de cal, que tan sólo varias decenas de años atrás ocupaban a una gran parte de las familias del pueblo. Un pasado muy cercano que poco a poco se entierra junto con lo que queda de los hornos. Una memoria que merece la pena ser rescatada de este olvido al que se enfrenta, cuyo peor enemigo es el desconocimiento, en la mayoría de los casos carente de documentos o testimonios que lo atestiguen.

(Quintana Frías 2005: p. 95)


Horno de Torret

 

La cal es uno de los primeros materiales de construcción empleados por el hombre, unos tres mil años antes de nuestra era ya lo utilizaban los egipcios para hacer el mortero de sus obras.

Hasta mediados del siglo XX, la producción de cal para la elaboración de argamasa constituyó una actividad importante en la economía Menorquina.

 

Un horno de cal es una construcción tradicional, en la cual se amontonaban piedras calcáreas para obtener la cal. El proceso para obtenerla consistía en mantener la piedra a unos 1000º o 1200º C. durante diez o doce días usando leña como combustible. Estos hornos se pueden encontrar en diversos puntos de Menorca.

 

Tiempo atrás, la cal era uno de los elementos más imprescindibles de nuestra sociedad: todas las obras se hacían con cal, como elemento cohesivo de la argamasa, las casas se blanqueaban, los médicos recetan agua de cal, las viñas se salpicaba con cal, las piaras se desinfectaban, aún había muchas aplicaciones de este producto multifuncional. De hecho, cada casa tenía un rincón reservado a la tinaja de la cal. Tanta demanda exigía una gran producción, que se realizaba en los llamados hornos de cal, pequeñas fábricas en las que, con fuego, se convertía la piedra calcárea en cal.

 

Un horno de cal consistía en una excavación (“olla”) tapiada hasta la parte de arriba de la superficie del terreno. Para producir cal, primero se preparaban fajos de leña, procedentes de la desmochada de las ramas bajas de los pinos, extraer la piedra y llevar los dos elementos cerca del horno. Acto seguido, con grandes piedras se componía una bóveda partiendo de la base interna del horno,  se dejaban agujeros entre las piedras para que pudieran pasar las llamas. Sobre esta bóveda, el resto del horno se llenaba de piedra viva y se cubría con cal muerta o tierra. El vacío bajo la bóveda se llenaba de leña fina y se prendía fuego. Era necesario añadir leña durante un tiempo, que variaba entre 9 y 15 días. La producción de cada hornada era de entre 100 y 150 toneladas de cal que, una vez cocida, se tapaba perfectamente con carrizo y ramas para evitar que se mojara, ya que esto la estropearia.