Fornells

Se tiene presencia de población al menos desde el siglo V. d.C. tal y como da testimonio la iglesia paleocristiana del puerto. Durante la Edad Media se construyó la atalaya de la Mola de Fornells, que vigilaba y protegía la costa norte de Menorca. A partir del saqueo del corsario Barbarroja sobre Mahón y el ataque pirata a Ciudadela en 1558 se decidió la construcción del Castillo de San Antonio de Fornells. En 1662 ya estaba construido y en estado de defensa militar.

La presencia del castillo de San Antonio en Fornells dio pie al nacimiento cerca del castillo de un arrabal que se puede considerar como el origen del actual casco antiguo del pueblo. Entre 1630 y 1640 se constatan las primeras casas fornelleras y en 1713 ya se contabilizaban más de 100 habitantes. Los primeros vecinos de Fornells fueron soldados, y los familiares de estos, provenientes del Castillo de San Felipe de Villacarlos, en el puerto de Mahón, que se mudaron al norte de la isla junto al resto de miembros de sus familias instalándose en el arrabal.

Se desconoce la fecha de inicio de construcción de la Iglesia de San Antonio pero sí se sabe que en 1647 la iglesia estaba ya en disposición de ser usada para el culto religioso. En la actualidad, durante las fiestas patronales de Fornells tiene lugar una mezcla de signos religiosos y civiles que ponen de manifiesto la estrecha relación entre esta iglesia y sus feligreses.

La Torre de Defensa de Fornells es una de las torres de defensa más grandes de la isla y fue construida durante la época británica, entre 1801 y 1802, con el objetivo de vigilar y proteger la entrada del puerto; por ello se encuentra situada en un punto elevado, con buenas vistas, y su forma es reforzada, como si se tratara de un pequeño castillo inexpugnable. El edificio tiene forma troncocónica, construido con piedra mortero y refuerzos de arenisca.


Fiestas Patronales.

Sant Antoni, cuarto fin de semana de julio.

Mare de Deu del Carme, patrona de los pescadores, que se celebran el 16 de julio.

 

El principal protagonista de las fiestas es el caballo. Los jinetes caixers vestidos de blanco y negro, van sobre sus caballos por las calles del pueblo, hasta que una vez recogidos todos y después de la misa, se celebra el tradicional jaleo.